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Una necesidad fríamente calculada

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Columnista invitada: Pamela Antonioli De Rutté, Gerente en Hub de Innovación Minera del Perú. Biotecnóloga con experiencia en formulación y desarrollo de proyectos de I+D+i y en gestión pública y privada relacionada a innovación.


Hemos vivido un periodo de muchos cambios. ¿Qué cosas no cambiarán con la pandemia? fue la pregunta que escuché hoy en una ponencia1. La respuesta: “…la naturaleza humana… así como el SIDA no acabó con el sexo, el Covid-19 no acabará con los abrazos. De hecho, el Covid-19 perfectamente podría recordarnos nuestra profunda necesidad de tener una conexión humana”.

Las personas solemos ser un mundo, una suma de factores genéticos y ambientales, entendiéndose por ambientales aquello que no es inherente, sino que nos rodea, desde el lugar en donde vivimos y sus costumbres, como los valores y conocimientos que nos inculcan. Por ello, así como dos personas que tienen la misma carga genética (gemelos idénticos) desarrollan distintas personalidades, dos hermanos que provienen de crianzas y entornos comunes pueden llegar a ser personas completamente diferentes.

¿Cómo el establecimiento de vínculos salta como una necesidad básica cuando es equivalente a un choque entre dos mundos complejos? Todos hemos escuchado la expresión “química entre dos personas” tan usada en el lenguaje popular. Normalmente esta expresión contiene una carga misteriosa, una asociación implícita a un tipo de alquimia mágica que nos embarga cuando ocurre la conexión entre dos humanos. Sin embargo, pocas veces es interpretada como una reacción producto de un cálculo en condiciones controladas de laboratorio.

Las conexiones humanas más profundas, de hecho, pueden haber requerido por nuestra parte momentos de desaprendizaje, de dar un paso atrás para avanzar dos, de manera que la construcción del vínculo pueda ser lo suficientemente sólido como para discrepar sin romperse.

Esta columna pretende poner sobre la mesa la segunda interpretación porque en ella se infiere el trabajo de identificar, cuantificar y manipular (en el buen sentido) los elementos para que la reacción ocurra de manera adecuada. Esto puede sonar frio y calculador, pero no lo es. Las conexiones humanas más profundas, de hecho, pueden haber requerido por nuestra parte momentos de desaprendizaje, de dar un paso atrás para avanzar dos, de manera que la construcción del vínculo pueda ser lo suficientemente sólido como para discrepar sin romperse, aceptar espacios y diferencias, y generar la certeza que, aunque el día a día nos cargue en peso, siempre habrá una respuesta en el momento que se necesite.

Hoy que el Perú como contexto pone a prueba nuestras diferencias, incluso en los círculos íntimos y cotidianos, es importante cambiar el abracadabra por apertura y diálogo que invite a reflexionar y aprender, porque en momentos de crisis es cuando más aflora la necesidad de conexión y la importancia de las comunidades humanas. Porque es en lo difícil que las relaciones amicales y familiares tienen la oportunidad de consolidarse como entrañables. En buenas cuentas, es una oportunidad de conectar y confirmarnos como sociedad.


 1 5to Encuentro Softys INNOVATION WEEK 2021 – CONSUMIDOR Y NEGOCIOS POST COVID. Ponencia y entrevista a Yuval Noah Harari.