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Los hermanos Dassler: Colaborar para competir

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Columnista invitado: Hans Rothgiesser. Economista de la Universidad del Pacífico con maestría en periodismo por la Universidad de Gales (Reino Unido). Actualmente miembro del Consejo Consultivo del Grupo Stakeholders.


Todos sabemos qué es Adidas y de dónde salió.  Se trata ni más ni menos que de la primera productora de indumentaria de deporte en Europa y la segunda en el mundo, solo después de Nike.  Adidas fue fundada port Adolf Dassler, llamado cariñosamente Adi por su familia (de ahí el nombre de la empresa: Adi Dassler… Adidas).  La inició en 1924, luego de su regreso de la primera guerra mundial.  Su hermano Rudolf fue parte de los inicios de este emprendimiento y ayudaba pedaleando una bicicleta estacionaria para mantener funcionando el taller cuando se iba la corriente eléctrica.

El negocio fue creciendo.  En 1936 Dassler convenció al atleta Jesse Owens de usar unas zapatillas hechas a mano con púas en las olimpiadas.  Con éstas, Owens obtuvo cuatro medallas de oro.  Las zapatillas Adidas entonces comenzaron a ser conocidas por muchos los deportistas y entrenadores del mundo.  Hasta antes de la segunda guerra mundial, los hermanos Dassler estaban vendiendo 200,000 pares al año.  Durante ese conflicto siguieron operando hasta que fueron obligados a usar sus instalaciones para fabricar material bélico.  Fue salvada durante la ocupación norteamericana de esos territorios cuando convencieron a los oficiales que era una fábrica que hacía zapatos.  Poco después los mismos soldados norteamericanos se convirtieron en sus clientes.

En 1947 los hermanos Dassler se pelean definitivamente y deciden separarse.  Adi sigue con Adidas, mientras que Rudolf formó la empresa Ruda (derivado de la primera vocal de su nombre y la de su apellido), que después renombró Puma.  Adidas y Puma estuvieron en dura competencia por años.  Adi y Rudolf nunca se reconciliarían.  Esto es curioso si se considera que Rudolf tuvo dos hijos, Armin y Gerd.  Estos dos también terminarían peleándose.  De hecho, cuando Rudolf falleció en 1974, ambos tuvieron una dura disputa legal para decidir quién se quedaba al mando de la compañía.  Armin Dassler ganó.  Recién en 1986 Puma AG pasaría a ser pública y cotizaría en las bolsas de Munich y Frankfurt.

Es con Armin que la empresa adquiere reconocimiento mundial y se consolida.  Hasta entonces había sido considerada una empresa pequeña provincial.  Con Armin es que se enfocan en asegurarse en que deportistas importantes ganen usando zapatillas Puma.  Así es como Pelé, Lee Evans y Boris Becker, entre otros muchos, son vistos por todo el mundo en sus respectivos campeonatos y torneos siendo los mejores, pero usando equipo de Puma.  Esto ayuda a consolidar el prestigio de la empresa.

Ahora traten de imaginar un mundo sin Adidas y sin Puma.  Un mundo en el que los hermanos Dassler no colaboraron al comienzo para instalar su primer taller de zapatillas exitosamente.  En el que no combinaron las habilidades de Rudolf -adquiridas en el taller de su padre haciendo zapatos- con la educación que recibió para ser vendedor de objetos de porcelana y la mente creativa de Adi, con fuerte iniciativa emprendedora y capacidad para inventar nuevos productos que solucionasen problemas específicos de los deportistas, algo que comenzó a desarrollar desde temprana edad.  Sería un mundo muy distinto al actual.

Todo eso está genial, pero lo que vino después es mejor aún.  Ambos se pelearon, según algunos por un malentendido, y eso llevó a que se separaran y compitan entre ellos.  Y entonces surgió un segundo fenómeno que también fue genial.  La competencia entre Ari y Rudolf nos trajo más mejoras y más inventos y más innovaciones.  Está mal celebrar el distanciamiento de dos hermanos, pero miren todo lo que nos trajo.