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El Marketing que cayó del espacio

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Columnista invitado: Hans Rothgiesser*


Para dar el salto en paracaídas más alto nunca antes dado por un ser humano, la estrella australiana del deporte extremo Felix Baumgartner trabajaba con un equipo de científicos patrocinados por Red Bull, según reveló una filtración de enero del 2010. Para eso tendría que salir a la estratósfera, lo que a su vez implicaba tener que usar un tipo de traje especial que aún no existía. De hecho, el proyecto entero parecía ser un disparate que abarcaba solucionar un sinnúmero de problemas nuevos. Era de esperarse, siendo un salto de 36,600 metros desde una suerte de cápsula por diseñar suspendida desde algún tipo nuevo de globo lleno de helio. La meta de este esfuerzo era que Baumgartner se convierta en el primer paracaidista de la historia en romper la barrera del sonido.

En marzo del 2012, Baumgartner hizo un primer salto de prueba a 21,818 metros de altura en el que aseguraba haber alcanzado velocidades de 580 kilómetros por hora. En julio de ese mismo año, aseguró haber llegado a los 863 Km/h en un segundo salto desde 29,460 metros de altura. Entonces, se unió al equipo Joseph Kittinger, quien en 1960 había completado un salto desde 31,300 metros de altura. La intención de éste era la de recoger data científica para diseñar mejores trajes. Todo seguía funcionando bajo el patrocinio de Red Bull.

En octubre del 2012 ya todo estaba listo y se ejecutó el salto. Otros dejarían que el miedo los paralice, pero no Baumgartner. Él dice que haber estado involucrado en situaciones extremas por tanto tiempo le ha permitido aprender a usar el miedo a su favor. El miedo es lo que le indica cuándo está por pasarse de la línea.

Le tomó dos horas y media ascender usando el globo. Pasados apenas 42 segundos de haberse lanzado de la cápsula, alcanzó la máxima velocidad: 1,342 kilómetros por hora. Poco más de cuatro minutos de caída libre pasaron cuando abrió su paracaídas. Unos cinco minutos después ya estaba tocando el suelo de Nuevo México. Todo transmitido en vivo por Youtube, donde 9.5 millones de usuarios lo vieron. Esto les ganó otro récord más: el evento en vivo más visto en Youtube de toda la historia.

Una tercera barrera que rompió fue la del sonido. Antes del salto se hipotetizaba sobre lo que eso le haría a su cuerpo; hoy, gracias a la data recogida, se pueden establecer nuevos estándares para la aviación que permitan mayor seguridad. En general, toda la información obtenida por este proyecto servirá para incrementar la seguridad de la evacuación de emergencia en vuelos de gran altitud.

Todo muy bien con la meta y los records obtenidos, pero queda una pregunta -la más importante de todas- ¿Por qué? ¿Por qué toda esta empresa en la que Felix Baumgartner pondría su vida en peligro de esta manera? Hay varias respuestas: En las entrevistas él explica que lo hizo porque le gustan los desafíos y porque le gusta ser el primero en romper barreras. Toda la organización montada para hacer posible esta proeza, por otro lado, está llena de gente motivada por la generación de la data que finalmente se logró, así como por el conocimiento sobre las medidas de seguridad que se podrán implementaren el futuro. Incluso podríamos hablar del ambicioso objetivo de hacer posible el turismo espacial algún día.

Pero ¿y Red Bull? ¿Por qué patrocinó toda esta aventura del equipo “Red Bull Stratos”? Con toda la cobertura que recibió por haberlo hecho, con cada libro de historia, nota y fotografía del intrépido Baumgartner rompiendo records extremos con el logotipo de Red Bull en el pecho, se podría decir que invirtió muy bien su dinero en publicidad para reforzar su posicionamiento al hacer toda esta ventura posible. “Te da alas”, reza su slogan.