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El 53% de empresarios en Latinoamérica eleva su inversión en Transformación Digital

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Índice de madurez digital medido por EY revela que este año el Perú suma 60,32 puntos, lo que lo sitúa dentro de la media regional (61,16 puntos) y es ligeramente inferior de lo alcanzado el 2021 (62,63).   

Entre febrero y marzo del presente año EY realizó una serie de encuestas en 15 países de América Latina para conocer cuál era el nivel de madurez digital alcanzado. El resultado es que la región tiene 61,16 puntos y el Perú 60,32. En ambos casos se trata de un puntaje menor al alcanzado en el 2021 (63,03 y 62,63, respectivamente). 

Diego Sáenz, líder de Digital Emerging Technologies en EY para la región norte de América Latina, comentó que esta baja no debe leerse como un retroceso en el proceso de transformación digital (TD) de la región, porque el número es fruto de una mayor rigidez en el análisis y la inclusión de más países de Centroamérica que no estaban muy avanzados.  

El crecimiento es simultáneo o parejo en todos los sectores de la región y refleja un cambio en el diálogo, porque ya no se trata solo de hablar de tecnologías de moda sino de reorientarse en tecnologías más accesibles, económicas y de fácil operación, enfatizó Francisco Escudero, socio de EY Perú.   

Hay sectores como la minería que mejoraron cuatro puntos (pasó de 60 a 64) y otros como educación y manufactura que cayeron hasta seis puntos, pese a venir rezagados, detalló Sáenz. Y aun cuando se ha reducido el porcentaje de empresas en nivel avanzado (de 11% a 9%) y se ha elevado las que están en rezagado (de 16% a 22%), se ha acelerado la reducción de la brecha y se tuvo más proyectos. Esto ratifica una persistencia en el camino digital como un medio de lograr eficiencias operativas y validar la experiencia del cliente, explicó.    

Como aspecto positivo resaltaron que el 53% de los encuestados confirmó que ha incrementado el presupuesto de inversión para los proyectos de transformación digital y solo un 7% ha reducido su gasto. Como consecuencia, se ha inyectado capital para incrementar el número de iniciativas, incorporar talento y adoptar metodologías ágiles. En algunos sectores, como automotriz, el presupuesto se elevó mucho más que la media (68,42%) y la asignación de capital ya no es considerado una barrera para el cambio.      

El estudio también arrojó que cerca del 32% considera que su transformación digital ha sido impulsada principalmente por la exigencia de sus clientes y casi el 45% considera que la búsqueda de mayor eficiencia y simplificación de procesos es lo que empuja su proceso transformacional. A nivel países, Colombia es quien ya está atendiendo más la mirada en el cliente, mientras que en el resto de países aún se están concentrando en el diseño de las estrategias. 

Otro aspecto resaltado como positivo por los analistas es que cerca del 43% afirma que la transformación digital es liderada por los niveles más estratégicos de las organizaciones y ya no solo por el área de tecnología. Existe todavía un 29% que delegan el liderazgo de este proceso al área de tecnología o a un especialista en innovación. “En el 68% de las empresas donde el proceso de transformación digital es liderado por directores generales se ha acelerado el proceso de transformación”, destaca el informe.   

Cerca del 63% se considera satisfecho o muy satisfecho frente a su avance en transformación digital en los últimos tiempos, añadió Diego Sáenz. Y ya no se considera tanto una traba la falta de asignación de presupuesto, sobre todo con los costos más asequibles que ofrece el cloud y los modelos de negocio basados en el pago por servicio consumido, pero persiste el problema de la sobredemanda de especialistas y la guerra por el talento, detalló.  

Más del 45% considera que la falta de personal capacitado es la mayor barrera para emprender exitosamente la transformación digital en sus organizaciones, seguido de un 43% que culpa a la resistencia al cambio como el impedimento mayor. Ambas, sumadas a la falta de tiempo, se relacionan directamente al factor humano y permite alertar la importancia de poner a las personas al centro del proceso transformacional, indicó. “La TD no es poner tecnología. Es el resultado de una estrategia”, remarcó.