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Criptomonedas: qué son y cómo protegernos de engaños

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La adopción de criptomonedas continúa al alza en nuestro país y en la región aun cuando se han observado variaciones en los precios. Incluso ya son sujeto de préstamos. Reconocer las opciones confiables en base a la investigación es la clave, sostienen sus promotores.   

Las criptomonedas llegaron para quedarse. Ya no se trata de algo misterioso que manejaban un par de expertos en informática, sino de herramientas de inversión, garantías en préstamos y formas de pago por bienes o servicios. El mismo BCRP (Banco Central de Reserva del Perú) está estudiando tener una moneda digital propia y en el Congreso de la República hay un proyecto de ley que propone lineamientos para la operación y funcionamiento de las empresas que ofrecen intercambio de criptoactivos a través de plataformas tecnológicas. 

El Proyecto de Ley N°1042/2021-CR, presentado por el parlamentario José Elías Ávalos, no propone que sean una moneda de base legal, pero pretende regular su uso, lo cual incluye una labor de fiscalización para evitar que las criptomonedas sean usadas en lavado de activos (u otros delitos) y crear un registro público de proveedores de servicios vinculados al ecosistema. La propuesta se está estudiando en la Comisión de Economía del Congreso, en donde ha recibido opiniones desfavorables de la SBS (Superintendencia de Banca y Seguros) y el BCRP. Ellos consideran un error supervisar estas divisas bajo el modelo propuesto.  

A nivel global no hay un estándar regulatorio definido en torno a las monedas digitales. En la región sudamericana se tienen desde países como El Salvador, que lo reconocen como moneda oficial, hasta Bolivia, que ha prohibido su uso y comercialización. En el medio están Chile, Brasil y Colombia, que en la actualidad evalúan cual será el rol regulatorio en torno a ellas.  

Matías Romero, country manager de Buenbit en Perú, explica que en nuestro país no están prohibidas, pero tampoco reguladas. El proyecto existente es una oportunidad para debatir cuál es el modelo idóneo por aplicar. Para ello es necesario incluir en la conversación a la industria, los abogados especialistas en el entorno digital y a todos los que se dedican al desarrollo del Blockchain, incluidos los miembros de la Asociación Blockchain & DLT Perú.   

Dicha asociación es una comunidad civil que existe desde hace un año y está compuesta solo por personas naturales (ingenieros, abogados, científicos de datos, docentes, etc.). Se definen como un grupo de agnósticos, sin ideologías políticas detrás, que se han unido con el fin de promover distintas acciones para apoyar la adopción de la tecnología Blockchain y la criptoeconomía en el Perú. Ellos esperan participar en el respectivo debate que requiere la citada propuesta legislativa. 

Definiciones por delante 

Pero, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a las criptomonedas? No se trata de algún delito, algo clandestino o una estafa en sí misma. Para empezar no solo está Bitcoin, la más famosa, sino que hay decenas de ellas circulando en Internet durante la última década. Son un tipo de medio digital de intercambio y funcionan como las monedas en el mundo físico. También las llaman criptodivisas o criptoactivos.  

Se trata de monedas digitales, que usan métodos criptográficos para asegurar sus transacciones financieras o la transferencia de activos. No son controladas por un banco o una empresa en particular, sino que se validan entre los mismos usuarios gracias a la tecnología Blockchain.  

Desde Xataka recuerdan que en el 2009 el creador de la primera criptomoneda fue “Satoshi Nakamoto”, un seudónimo que corresponde a un individuo que nadie ha confirmado quién es, pero está entre los 20 más ricos del mundo. “Esta persona publicó un artículo en el que describía un sistema de pagos P2P al que llamó Bitcoin. Al cabo de unos meses él mismo publicó la primera versión del software que permite gestionar la red de la moneda, y empieza a interactuar en foros con los primeros interesados”, detallan.  

Las criptomonedas tienen un valor variable, tal como ocurre con los activos bursátiles. Existen billeteras o wallets donde se pueden comprar y luego vender para ganar (o perder) dinero, tal como ocurre con las acciones de una empresa. La diferencia es que cada cripto tiene su propio algoritmo que está validado por una red de computadoras (nodos o bloques) y, en caso de Bitcoin, sólo se emitirán un total de 21 millones de unidades. Cada moneda tiene su propio máximo de unidades posible. Y si hay una transferencia, todos los miembros de la red se enteran en tiempo real y tienen una copia fiel que es segura porque usa criptografía, lo que permite certificar o validar las operaciones. Luego se puede ir a una casa de cambio (exchange) en donde se pueden cambiar por dólares o euros.    

Existen muchas de estas monedas que también son populares, como el Ethereum y el Litecoin. También se puede operar con las stablecoin, que están diseñadas para reducir la volatilidad porque están validadas o respaldadas con el dólar (o el oro), lo que las convierte en más estables, explica Matías Romero. 

El valor de las criptomonedas tiene ciclos de precios, comenta, suben y luego llegan a una meseta, limitada por el volumen de activos disponibles y la demanda. Según la macroencuesta Statista Global Consumer Survey, los problemas derivados de las fluctuaciones en precio no impiden que crezca su adopción. En India, por ejemplo, se pasó de una adopción del 7% en 2019 a 18% en 2021 y España fue de 10% a 14% en el mismo lapso. Además, de acuerdo al Índice de Adopción Global de Criptomonedas 2022 de Chainalysis, ahora Latinoamérica es la segunda región del mundo con más países que usan criptomonedas, siendo Brasil, Argentina, Ecuador y Colombia los más avanzados.  

En nuestro país también siguen una curva ascendente. En el caso de Buenbit no solo trabajan con más monedas digitales – de tres pasaron a 20 – y planean sumar 100 mil usuarios este año, sino que han agregado productos, como por ejemplo el préstamo en base a monedas estables, las cuales brindan financiamiento de hasta el 70% de las monedas dejadas como respaldo sin plazo fijo de pago.    

Evitando riesgos 

Matías Romero explica que un usuario puede evitar caer en fraudes o engaños al momento de utilizar las criptomonedas si toma las precauciones debidas. “No se invierte sin investigar antes a la empresa que ofrece el servicio. Esa es la clave”, advierte al tiempo de explicar que es importante analizar si la plataforma que ofrece la billetera o el intercambio de moneda tiene una presencia real en el mercado, si cuenta con un equipo de personas al que se puede contactar, si hay comentarios de gente real en redes sociales y si ofrecen soporte de servicio al cliente.  

Se debe investigar tal como se haría con cualquier otra opción de inversión, remarca, analizando si es bueno o malo el historial de quien ofrece la moneda digital y todos los métodos de protección que ofrece la aplicación elegida para evitar el lavado de activos. “Si alguien te dice: ven invierte conmigo porque vas a generar 1000% de ganancias al año, no le creas. Sospecha si es demasiado agresivo el vendedor”, remarca.   

Además, recuerda que se deben seguir todas las recomendaciones de seguridad para evitar ciberataques y algún criminal inescrupuloso robe contraseñas y acceda a los criptoactivos. Practicar el escepticismo, no solo desconfiando de correos de dudosa procedencia, sino de mensajes de WhatsApp o redes sociales, es fundamental. Sumado a ello recomienda mantener limpio el historial de navegación, desconfiar si piden datos personales (las compañías serias no lo hacen), evitar instalar aplicaciones no oficiales en el móvil o la PC y cambiar con frecuencia las contraseñas.